Tras la conquista cristiana surgen "Los Comunes de Villa y Tierra", que en esta comarca fueron dos: Uceda y Talamanca.

UCEDA
Conquistada en 1085 por Alfonso VI, esta fuerte posición sobre el Jarama obtuvo inmediatamente fueros y un amplio alfoz, poseyendo desde su inicio castillo roquero y una fuerte muralla rodeando la villa. En 1119, la reina doña Urraca da el señorío de Uceda a don Fernando García de Hita, aunque vuelve pronto a la corona. En 1222, finalmente Fernando III lo da en señorío al obispado de Toledo, ampliando entonces el Fuero, y manteniéndose en ese "status" durante toda la Edad Media.
El alfoz abarcaba aldeas numerosas, entre las que cabe contar pueblos que hoy pertenecen a las provincias de Guadalajara y Madrid. Así Venturada, Redueña, Fuentelfresno y Torrelaguna, por Madrid, y Valdepeñas, Alpedrete, Casa de Uceda, Cubillo de Uceda, Villaseca de Uceda, etc., por las alcarreñas.

TALAMANCA
También conquistada esta posición fuerte en 1085 por Alfonso VI, fué constituído desde un primer momento como cabeza de un fuerte Común asentado en las riberas y afluentes del medio Jarama. En 1140 Alfonso VII lo donó en señorío a doña Urraca Fernandez, hija de Fernando García de Hita, quien en principio había sido su tenente. Enseguida retornó a la Corona, y ya se constituyó en Común de realengo. Después, en 1188, Alfonso VIII lo donó a la Iglesia de Toledo, y en 1223 el obispo Jiménez de Rada le otorgó un Fuero.
La villa cabeza del territorio tuvo muralla, y en lo alto de su antigua almudena, una iglesia dedicada a Santa María. Entre los pueblos de su alfoz, hoy repartidos entre las provincias de Madrid y Guadalajara, se contaban Torrejón (del Rey), El Casar (de Talamanca), Galápagos, Valdetorres, Valdeolmos, Valdeavero, Valdepiélagos, Fresno (de Torote), El Molar, Ribatejada, Fuente el Saz, etc.
Bibliografía: "Historia de la provincia de Guadalajara", Antonio Herrera Casado.
*El Comun de Uceda llegaba hasta el Monasterio de Bonaval, con quien mantuvo pleitos. Puebla de Valles, Valdesotos y Tortuero, pertenecieron a él hasta finales del siglo XVI, ya en tiempos de Felipe II.