Hoy me he dado una vuelta por el campo y he visto una de las ruinas de las caleras que antiguamente funcionaban por el término, a la que le ha nacido una higuera en su interior y eso que tiene lo menos 4 m. de profundidad, pero que se ha hecho grande y asoma tapando toda su entrada, en cierta forma también la protege del vandalismo, pues suelen tirar basura en su interior aún estando en un paraje poco conocido y visitado.
Las caleras son hornos en donde se quemaba la caliza para convertirla en cal viva.
La utilizaban para muchas cosas: en la construcción, mezclada con tierra y agua se utilizaba como mortero para levantar todo tipo de pared, también como abono para la tierra y desinfección para enfermedades y epidemias.
Por su fondo de unos cuatro metros son más anchas y se van estrechando hacia la boca de arriba.
La higuera la tiene tapada totalmente, procuraré hacerla una foto este otoño cuando se la caigan las hojas.

2 comentarios:
Eduardo no paras, vaya actividad. Se podrán quejar tus paisanos. Es muy interesante el lugar y aunque todos sabemos lo que era el calerín, yo desconocía esa parcela interior de él.
Un saludo.
Paco la inspiración de esta entrada es de las que haces tú sobre lugares perdidos de tu tierra.
Las fotos no dejan entrever apenas nada por lo tupído de la higuera, pero tiene profundidad el pozo, la sensación "in situ" es la de "higuera metida en enorme tiesto". Cuando caiga la hoja volveré hacerle otras fotos que den otra idea.
Un abrazo.
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